domingo, abril 22, 2012

Aproximación a la enfermedad de Parkinson (EP)

El mal de Parkinson - descrita por primera vez por el médico y paleontólogo inglés James Parkinson en 1817- es un trastorno degenerativo que afecta las células nerviosas, o neuronas, en un área del cerebro que controla los movimientos musculares. En la enfermedad de Parkinson, las neuronas que producen una sustancia química llamada dopamina mueren o no funcionan adecuadamente. Normalmente, la dopamina envía señales que ayudan a coordinar sus movimientos. Hasta el día de hoy se desconoce el origen de la enfermedad, y sus síntomas pueden incluir temblores en las manos, los brazos, las piernas, la mandíbula y la cara; rigidez en los brazos, las piernas y el tronco; lentitud de los movimientos y problemas de equilibrio y coordinación. Alrededor de 1% de la población mundial mayor de 65 años de edad tiene la patología. 5% de los casos se deben a herencia, pero sobre el otro 95% sólo se conoce que existen factores de riesgos genéticos como polimorfismos que predisponen al mal, pero no lo causan. 

Esta enfermedad neurodegenerativa, que en España afecta a entre 100.000 y 150.000 personas, se detecta cada vez a edades más tempranas. Tanto, que un 15% de los 10.000 diagnósticos anuales se produce ya en menores de 45 años, según un estudio de la Sociedad Española de Neurología (SEN), publicado con motivo del día mundial contra esta enfermedad. Hay que decir que el Parkinson se presenta en cualquier edad, también en niños aunque en este colectivo es muy poco frecuente.
La incidencia hace que el párkinson sea la segunda dolencia neurodegenerativa más frecuente en España, solo por detrás del alzhéimer. Con un mejor diagnóstico y tratamiento y el envejecimiento de la población se calcula que en 2050 se triplicará el número de afectados.

lunes, abril 09, 2012

Trastornos de la conducta alimentaria y alimentación en la EA


Las alteraciones del comportamiento alimentario son muy frecuentes en la enfermedad de Alzheimer, y según diversos estudios alcanza el 60 % de los casos. Puede ocurrir que el apetito aumente o, también, que disminuya en las fases inicial y moderada de la enfermedad.
Conforme avanza la enfermedad el paciente pierde peso, adelgazan y la modificación de su aspecto físico es evidente, sobre todo en la fase grave de la enfermedad de Alzheimer. En estas fases avanzadas hay una incapacidad para el manejo de los cubiertos, no pueden manipular la comida adecuadamente y por otro lado apenas pueden masticar y tragar.
La pérdida de memoria y los problemas en el reconocimiento de objetos y lugares conlleva una alteración del comportamiento y en especial de la conducta alimentaria.
Así, en los trastornos del comportamiento alimentario al paciente le puede ocurrir entre otras alteraciones las siguientes:
·         Que disminuya o pierda el interés por la comida.
·         Que tenga disminución o aumento del apetito.
·         Que pierda peso.
·         Que rechace algunos alimentos.
·         Que tenga reacciones catastróficas.
·         Prefiere los alimentos que siempre le han gustados.
·         Rechaza los alimentos que nunca ha comido.
En las etapas iniciales el propio acto de comer no suele presentar alteración ya que las capacidades práxicas y gnósicas se conservan  (reconocimiento y manejo de objetos). Por el contrario pueden aparecer problemas relacionados con la pérdida de memoria y falta de conciencia del paso del tiempo que pueden producir que  la sensación de apetito sea percibida como si no se hubiera comido nada y el paciente desee comer varias veces. Incluso algunos enfermos pueden comer a escondidas. Otros enfermos pueden comer en exceso, con glotonería e incluso quitan los alimentos del platos de los demás. En la fase grave de la demencia, cuando ya sea instaurado el síndrome afásico-agnósico-apráxico (apenas habla, no reconece y no puede realizar prácticamente ninguna actividad) ya no encuentra los cubiertos y tampoco sabe usarlos. A veces, tiran la comida a la basura, sobre el plato de otra persona e incuso por la ventana.
Si hacemos un recorrido más exhaustivo del comportamiento de una persona enferma de Alzheimer con la aliimentación, se va modificando con el tiempo, a medida que progresa la enfermedad. Los problemas más frecuentes, relacionados con la alimentación, en las diferentes fases de la enfermedad son:
Fase inicial:
Por lo general, los pacientes comen solos, pero la pérdida de memoria les hace olvidarse de la comida, de los horarios, etc. La falta de atención conlleva una pérdida de tomas de comidas.
·         Intervención:
En este estadio de la enfermedad  es muy importante fomentar su autonomía: pidiéndole su colaboración en la elección del menú, en la elaboración de la comida, en la preparación de la mesa, en la recogida y en el lavado de los platos. Al mismo tiempo que vamos conversando con el enfermo sobre la propia actividad que estamos realizando o cualquier otro tema que sepamos que le gusta.
Con estas actividades se retrasa la pérdida de las capacidades fásicas, gnósicas y práxicas.
Fase media:
Existe dependencia parcial, necesitando ayuda para comer y beber. En ocasiones es posible que aparezcan problemas para masticar y tragar.
Aparece una disminución de la percepción de los olores y sabores, que junto con una disminución de la salivación y sequedad de la boca, provoca en estos pacientes un rechazo a la comida.
No son capaces de manejar correctamente los cubiertos.
Si hay problemas visuales dificultan  la identificación correcta de los alimentos.
·         Intervención:
En esta fase la autonomía del enfermo disminuye, existe una dependencia parcial, necesita ayuda en el acto de comer, y por supuesto en la elaboración y preparación de la comida.
Si tiene dificultad en el manejo de cubiertos y si traga los alimentos sin mayor dificultad se le pueden preparar algunos que se coman con los dedos: patatas, trocitos de calamares y otros muchos.

Aparecen los problemas de masticación y deglución: hay que partir los alimentos en trozos muy pequeños y si es necesario triturarlo. Si presenta dificulta a la ingesta de líquido, es necesario experimentar con espesantes tipo gelatina.

La hiposalia que tanto dificultad la deglución de los alimentos, se puede corregir dando algún producto ácido que favorecen la producción de saliva, caramelos de limón, pequeños cubitos (con un palito) de limonadas y refrescos que previamente hemos puesto en el congelador.

Se pude potenciar el color, sabor y olor de los alimentos con los condimentos adecuados, que sepamos que le gustan, pero estando seguro que no le van a producir alteraciones de ningún tipo.

Hay que prestar atención a la higiene de la boca, en caso de que lleve prótesis dentarias, estas deberán estar correctamente ajustadas.

En caso que lleve lentes deberán estar adecuadamente graduadas.
Fase grave:
La dependencia para que le alimenten es total.
Aparece dificultad para tragar tanto alimentos sólidos como líquidos con riesgo de atragantamiento, por lo que el enfermo rechaza la comida.
El aparato digestivo tiene alteraciones de peristaltismo con funciones enlentecidas y dificultades de evacuación por estreñimiento.
Intervención:
El enfermo ha perdido la autonomía en todas las actividades de la vida diaria y también en el acto de comer y por tanto necesita ayuda. Los alimentos, generalmente, hay que triturarlos pero no se deben mezclar demasiadas texturas, ni sabores ni olores distintos.
Muchas veces, los problemas de deglución hace necesario que le sea colocada una sonda nasogástrica, aunque en este sentido debe prevalecer siempre la consideración ética previa del paciente. Y en caso contrario se debe valorar adecuadamente la idoneidad de una sonda.
En esta etapa de la enfermedad, por lo general, existe el síndrome de inmovilidad, con todo lo que conlleva: contracturas, riesgo de úlceras por presión, infecciones de aparatos y sistemas, estreñimiento, etc.
Aquí la alimentación y nutrición adecuada desempeña un papel fundamental en la calidad de vida del paciente y debe cumplir una serie de condiciones para conseguir los siguientes objetivos:
  • Administrar una dieta con los nutrientes necesarios para cubrir todas sus necesidades nutricionales.
  • Un hidratación adecuada
  • Preparación de las comidas para evitar problemas de atragantamiento.
  • Fomentar su independencia, intentando que coma él sólo.
  • Evitar el estreñimiento.

Como cualquier persona, un enfermo de Alzheimer debe seguir una dieta saludable que cumple las siguientes características:
1. Completa, que contenga todos los grupos de alimentos que, en combinación, aporten todos los nutrientes necesarios.
2. Equilibrada, que incorpore cantidades apropiadas de alimentos, pero sin excesos.
2. Suficiente, que cubra las necesidades del organismo para permitir las funciones vitales y mantener el peso corporal en los límites aconsejables en adultos.
3. Variada, que proporcione los aportes necesarios de vitaminas y minerales, al incluir diferentes grupos de alimentos. Y,
4. Adecuada a las características del individuo y a sus circunstancias, como la edad, el sexo, la constitución corporal, la actividad física, los hábitos alimentarios, el lugar, la época del año y la historia clínica de cada persona:
Las personas de edad avanzada presentan una disminución de las necesidades energéticas, pero no de las necesidades proteicas y, precisamente los enfermos de Alzheimer, necesitan aumentar las necesidades tanto energéticas como proteicas. Se estima que un 50% de estos enfermos tienen malnutrición. Las proteínas deben constituir al menos una cuarta parte de los alimentos totales diarios. Si además existe otra patología (diabetes, colesterol, hipertensos,..) la dieta también se adaptará ella.
Algunas sugerencias para alimentar correctamente a un enfermo de Alzheimer:
·         Como en cualquier persona, la alimentación, debe cumplir las funciones de nutrición, placer y relación.
·         Realizar comidas frecuentes, nutritivas y poco abundantes.
·         Preparar los platos que resalten cromáticamente y con buen olor.
·         Preparar algunos alimentos que se puedan comer con las manos.
·         La hidratación es fundamental, si existe problema de deglución a los líquidos, utilizar espesantes.
·         Combinar y variar todo lo posible los alimentos para evitar carencias nutricionales.
·         En caso de que sea necesario triturar los alimentos, no mezcla demasiadas texturas y, sobre todo olores y sabores.
·         Es positivo mantener los hábitos que tuviera anteriormente, que participe en comidas familiares (aniversarios, fiestas, restaurantes…).
·         Es fundamental que la persona con Alzheimer mantenga el sentido de comer en grupo. En caso que se distraiga demasiado, o tenga reacciones catastróficas, tirar la comida, mezclar los alimentos, es mejor que coma solo y presentar los alimentos uno a uno.
·         En caso en que lleve sonda, el cuidador informal debe está adecuadamente entrenado, observando una exquisita higiene, evitando   obturaciones de la misma y úlceras en fosas nasales.
·         Hay medicamentos que pueden interaccionar con los alimentos, la información médica se hace imprescindible.
·         Mantener una buena higiene de la boca.
·         Si hay riesgo de que el enfermo se lesione, utilizar utensilios
·         de plástico u otro material parecido.
Para terminar, hoy sabemos, a ciencia cierta que una alimentación saludable previene y mantiene la salud, y actúa como prevención en la enfermedad de Alzheimer. También sabemos que los procesos de envejecimiento son paralelos a los demás procesos de nuestro ciclo vital, por lo que en este sentido para vivir un envejecimiento satisfactorio es necesario desarrollar un estilo de vida saludable y muy especialmente una alimentación saludable.

La disfagia

Son muchas la enfermedades y  síndrome que provocan  disfagia,  los accidentes cerebrovasculares, los tumores en la garganta, la enfermedad de Alzheimer,  la enfermedad de  Parkinson, las traqueotomías y otras pueden derivar en problemas que afectan a la lengua, los músculos de la garganta o el esófago. La disfagia es está provocada tipo de alteraciones, un problema que provoca dificultades graves para tragar.
La frecuencia de disfagia según algunos estudios es:
ACV (30%), Parkinson (60%), Alzheimer (80%),   ancianos institucionalizados (>60%),  ELA (60%)
y esclerosis múltiple (44%).

1. Causas fisiológicas:
  •          Disminución secreción salival y tensión labial.
  •          Disminución de la fuerza de la  región orofacial y  faríngea y de la fuerza de masticación.
  •          Disminución de coordinación musc.linguales.
  •          Alteraciones neuromusculares deglutorias.
  •          Mala dentición, mal ajuste de  la prótesis dental   o escasa higiene oral.
2. Causas de la disfagia en el Alzheimer:
  •       Agnosia táctil-oral a la comida.
  •       Apraxia para comer y  apraxia deglutoria.
  •       Reducción de la movilidad lingual.
  •       Disminución salivación y sequedad de boca.
  •       Retraso en el  disparo del reflejo deglutorio  faríngeo.
  •       Disminución de la percepción de olores y sabores.
  •       Disfagia a líquidos y a sólidos progresiva.
Casi siempre la disfagia se manifiesta por atragantamientos, provocados por ciertos problemas para formar en la boca el bolo alimenticio o para que el bolo vaya desde la boca hasta el estómago.


En el adulto mayor también hay otras causas como:

  •       Ausencia de dientes.
  •       Mala adaptación de la dentadura postiza.
  •       Las lesiones en la lengua o las encías.
3. Plan de cuidados para la disfagia
La disfagia puede provocar infecciones respiratorias, problemas nutricionales. Para evitarla o superarla debes seguir un plan de cuidados:
  • Modificar la consistencia de los alimentos,
  • Tomarlos en pequeñas cantidades.
  • Realizar ciertos ejercicios.
  • Nutrirte adecuadamente.
Algunos ejercicios para evitar o reducir la disfagia:
  •        Sonríe exageradamente.
  •        Junta los labios y échalos hacia adelante como para dar un beso.
  •        Sostén el mando de una cuchara con los labios, presionándolo.
  •        Saca y mete la lengua rápidamente de la boca.
  •        Haz círculos con la lengua pasándola por los dientes, encías, paladar y por debajo de la lengua.
  •        Pasa el dorso de la lengua por todo el paladar, desde adelante hacia atrás.
  •        Haz como si masticases un trozo de pan o un chicle realizando los movimientos muy exageradamente.
Técnicas posturales:

  •       Siempre que se pueda evitar comer en la cama.
  •        Come sentado y una silla de respaldo corto para ayudar a que la espalda se incline hacia delante.
  •        Cabeza flexionada hacia adelante con la barbilla hacia el pecho, dando la comida en esta posición.
  •        Con barbilla hacia abajo desde que introduzcas el alimento en la boca hasta que acabe de tragar.
  •        El cuidador deberá colocarse frente al enfermo, pero a una altura por debajo del asiento de su silla.
Si el paciente no abre la boca:

  •        Dar órdenes cortas y claras como “abre la boca”.
  •        Comunicarse con gestos imitando la apertura de la boca.
  •        Tocar el labio inferior con la cuchara o hacer una pequeña presión en la barbilla para que abra la boca.
·     Si deja la comida en la boca, colocar la cuchara en medio de la lengua, haciendo una ligera presión hacia a abajo, mientras colocar la comida en la boca.
Da bueno resultado poner la cuchara en agua helada entre cucharada y cucharada, la sensación de frío ayuda a mejorar el reflejo de la deglución.

Higiene:

  •        Realizar la higiene dental después de cada comida.
  •        Si no se puede utilizar dentífrico, puedes usar una gasa impregnada de enjuague bucal.
  •        Limpieza de dientes, encías, paladar y lengua. Realízala siempre de atrás hacia la punta de la lengua.
Con la higiene adecuada se evita infecciones respiratorias causadas por la saliva contaminada por bacterias que pueden crecer con los restos de la comida.