martes, junio 26, 2012

Aspectos generales de la comunicación

Concepto
A la comunicación nos podemos acercar desde la lingüística, la psicología, la neurobiología y otras muchas disciplinas. Para los seres humanos saber  comunicarnos bien es la clave principal para un perfecto entendimiento entre personas o grupos.
Etimológicamente, la palabra comunicación deriva del latín "communicare", que puede traducirse como "poner en común, compartir algo".
En sentido amplio, todo en la Naturaleza se comunica. Todos los seres vivos, racionales o no, se comunican entre los de su misma especie y con el entorno que les rodea. Hasta tal punto es primordial la comunicación, que a más capacidad comunicativa de una especie más elevado es su grado evolutivo. Alcanzando su máximo nivel en los seres humanos.
Si nos fijamos en los elementos que intervienen en la comunicación, la podemos definir como la transmisión de señales, a través de un canal, mediante un código común al emisor y al receptor, en un contexto determinado. Con la comunicación emitimos un mensaje que transmite ideas, emociones y sentimientos, necesidades y cualquier otro acontecimiento que deseemos dar a conocer.
De aquí podemos deducir que la comunicación tiene dos funciones principales: transmitir información (informativa) y da a conocer emociones y sentimientos (emocional).
En el tema que nos ocupa, la comunicación en la EA y otras demencias una comunicación eficaz es de importancia capital como veremos a lo largo del desarrollo del tema. En este sentido, lo primero es no confundir lenguaje con comunicación. Porque en los seres humanos no solo interviene el lenguaje verbal, sino el no verbal.
Por poner un ejemplo, si una persona ve a otra desnuda se produce una midriasis (dilatación) pupilar que en principio denota un interés por parte del receptor del mensaje.
Igual podíamos decir de los gestos, posturas, suspiros y quejidos. Sancho, nos dices en el Quijote: “Y quedose mi Señor suspirando…por Dulcinea”.
El proceso de comunicación. Elementos
En la comunicación intervienen diversos elementos que pueden facilitar o dificultar el proceso.
  • Emisor: la persona (o personas) que emite un mensaje.
  • Receptor: la persona (o personas) que recibe el mensaje.
  • Mensaje: contenido de la información que se envía.
  • Canal: medio por el que se envía el mensaje.
  • Código: signos y reglas empleadas para enviar el mensaje.
  • Contexto: situación en la que se produce la comunicación.
La comunicación eficaz entre dos personas o grupo se produce cuando el receptor interpreta el mensaje en el sentido que pretende el emisor.

Tipos de comunicación

Las formas de comunicación humana pueden agruparse en dos grandes categorías: la comunicación verbal y la comunicación no verbal:
1. La comunicación verbal se refiere a las palabras que utilizamos y a las inflexiones de nuestra voz (tono de voz).
  • Palabras (lo que decimos)
  • Tono de nuestra voz
2. La comunicación verbal
No es fácil realizar una definición de lo que es la comunicación no verbal, algunos autores la llaman “conducta no verbal”, siendo la comunicación uno de los componentes de esa conducta.
Podemos decir que es “un conjunto de medios de comunicación existentes entre individuos vivos que no usan lenguaje humano o sus derivados sonoros (escritos, signos…)”.

El término no verbal abarca diferentes ámbitos o sistemas:
  • Paralingüistica o paralenguaje, es el componente vocal del discurso, una vez se le ha eliminado su contenido. Comprenden el timbre o cualidad individual de la voz, el ritmo, la prosodia (entonación y pausas), y la intensidad.
  • La quinésica o Kinésica (kinesia), comprende los  movimientos y posturas corporales, incluidos la mirada y el contacto corporal.
  • La proxémica (proxemia), comprende  la concepción, la estructuración y uso del espacio (proximidad al interlocutor).
  • La cronémica, la concepción, la estructuración y el uso del tiempo.
El paraleguaje y la quinesia son sistemas básicos o primarios van ligados a cualquier acto de comunicación humana, ya que se ponen en funcionamiento a la vez que el sistema verbal para producir cualquier enunciado; el proxémico y el cronémico, son sistemas secundarios o culturales, dado que actúan, generalmente, modificando o reforzando el significado de los elementos de los sistemas básicos, ofreciendo información social o cultural.

Otros sistemas que pueden intervenir en la comunicación son:
  • El químico, lágrimas, humedecimiento de ojos o de labios, sudor corporal etc.
  • El dérmico, sonrojo o rubor, palidez, sequedad e irritación cutánea.
  • El dérmico, cambios de temperatura corporal.
Técnicas de comunicación eficaz
Cuando hablamos, las palabras que utilizamos solo aportan a la totalidad del mensaje el 7%; el el paralenguaje (cómo las decimos, tono, volumen, etc.) el 38%; los gestos y toda nuestra comunicación no verbal, el 55%.
Así pues, en la captación de un mensaje no es tan importante lo que decimos sino como lo de decimos.
Algunas de las estrategias que podemos utilizar para una comunicación eficaz son:
1. La escucha activa
En la comunicación uno de los principios fundamentales es saber escuchar pero no es nada sencillo, y en muchos de los problemas comunicativos que tenemos, se deben precisamente a que no sabemos escuchar. Y esto es debido a varios factores, primero porque pensamos que se escucha de manera automática, y segundo porque estamos más preocupados por lo que vamos a decir nosotros que de lo que dice nuestro interlocutor.
Escuchar activamente supone un gran esfuerzo, si no lo hacemos perdemos la lo principal de la comunicación que es compartir ideas, pensamientos, emociones y sentimientos.


La escucha activa significa escuchar y entender la comunicación desde el punto de vista del que habla.
Elementos que facilitan la escucha activa:
  • Disposición psicológica: prepararse interiormente para escuchar. Observar al otro: identificar el contenido de lo que dice, los objetivos y los sentimientos.
  • Expresar al otro que le escuchas con comunicación verbal (ya veo, umm, uh, etc.) y no verbal (contacto visual, gestos, inclinación del cuerpo, etc.).
Elementos a evitar en la escucha activa:
Cuando estamos en pleno proceso comunicativo, hacia la mitad de la conversación se produce una disminución de nuestra atención. Puede ser porque nos distraemos, por cansancio y es en ese momento donde tenemos que hacer un esfuerzo para seguir escuchando activamente. Hay algunos elementos que hay que evitar en la escucha activa, y algunos de estos son:
  • No interrumpir al que habla.
  • No juzgar.
  • No contar "tu historia" cuando el otro necesita hablarte.
  • No contraargumentar. Por ejemplo: el otro dice "me siento mal" y tú respondes "y yo también".
  • No ofrecer ayuda o soluciones prematuras.
  • No rechazar lo que el otro esté sintiendo, por ejemplo: "no te preocupes, eso no es nada".
  • Evitar el todo lo sabe, "síndrome del experto": ya tienes las soluciones y respuestas al problema de la su interlocutor, antes incluso de acabar.
2. Habilidades para la escucha activa:
La empatía
Una de las estrategias de la escucha activa es escuchar de manera activa las emociones de los demás, tratando de ponernos “en su lugar”, “meternos en sus zapatos” o "meternos en su pellejo", es decir “escuchar con el corazón” comprendiendo y entendiendo los motivos, en definitiva entender lo que siente la otra persona. Podemos reforzar nuestra actitud empática con frases como: “entiendo lo que sientes”, “noto que...”.
La asertividad
Una persona asertiva es aquella que afirma o dar una opinión con certeza. Al mismo tiempo es una estrategia y un estilo de comunicación ubicado o interpuesto entre dos comportamientos extremo: la comunicación agresiva y la comunicación pasiva. Se dice que es un comportamiento comunicacional maduro en el que mantenemos nuestras opiniones y derechos pero siempre respetando al otro.
La asertividad se puede aprender emocionalmente  como estrategia de comunicación o también refleja una autoconfianza o autoestima. Si nos comunicamos con asertividad nuestras expresiones son sencillas y directas, claras y conscientes y, sobretodo, equilibradas. Nuestro objetivo fundamental es expresar nuestras emociones y sentimientos respecta a nuestro/a interlocutor/a.
Veamos algunos ejemplos de comunicación asertiva
Situación 1.
Un paciente nos dice que se encuentra mejor y pide, en contra de la orden médica,  que por favor le levantemos y le sentemos. 
Le damos una de las siguientes respuestas:
Respuesta 1:
“- No es posible. Comprendo su interés por levantarse, pero no es lo indicado en la orden médica”. Es una comunicación asertiva, sería la correcta.
Respuesta 2:
“- No, no es lo indicado”. Comunicación agresiva.
Respuesta 3:
“- Bueno... no lo sé. Ya veremos lo que se puede hacer”. Pasiva.
Situación 2.
Estás hablando con un paciente y su compañero de habitación te está interrumpiendo constantemente. Al final, le das una respuesta a este último.
Respuesta 1:
“- ¡Cállate! ¿No ves que estoy hablando?” Agresiva.
Respuesta 2:
“- Sí, dime qué es lo que quieres”. Pasiva.
Respuesta 3:
“- Si no le importa, voy a terminar con este paciente y ahora le atiendo.” Asertiva, es la correcta.
Parafrasear
Este concepto significa confirmar o decir con las palabras propias lo que parece que el emisor quiere y acaba de decir. El parafrasear ayuda en el proceso de escucha activa a comprender lo que la otra persona está diciendo y permite verificar si realmente se está entendiendo y no malinterpretando lo que se dice. Un ejemplo de parafrasear puede ser: “Entonces, según veo, lo que pasaba era que...”, “¿Quieres decir que te sentiste...?”.
Emitir palabras de refuerzo o cumplidos
Pueden definirse como verbalizaciones que suponen un halago para la otra persona que actúan como o refuerzo de su discurso al transmitir que uno aprueba, está de acuerdo, comparte o comprende lo que acaba de decir. Ejemplo: "Me encanta hablar contigo". También frases menos directas ayudan a transmitir el interés por la conversación: "Bien", "¡Estupendo!".
Resumir
Con esta habilidad comunicativa expresamos a la otra persona nuestro grado de comprensión o que necesitamos más aclaración. Ejemplos: "Si no te he entendido mal...", "O sea, que lo que me estás diciendo es...", "A ver si te he entendido bien....". Expresiones de aclaración serían: "¿Es correcto?", "¿Estoy en lo cierto?"

3. Otras habilidades que mejoran la comunicación

Cuidar mucho la comunicación no verbal. Para ello, tendremos en cuenta lo siguiente:
  • La comunicación no verbal debe de ir acorde con la verbal. Decir " ya sabes que te quiero" con cara de fastidio dejará a la otra persona peor que si no se hubiera dicho nada.
  • Contacto visual. Es el porcentaje de tiempo que se está mirando a los ojos de la otra persona. El contacto visual debe ser frecuente, pero no exagerado, no mas de 10 segundo cada vez.
  • Afecto. Es el tono emocional adecuado para la situación en la que se está interactuando. Adecuado tono de voz, con expresión facial y el volumen de voz (ni muy alto ni muy bajo).
Al criticar a otra persona, hablar de lo que hace, no de lo que es. Las etiquetas no ayudan a que la persona cambie, sino que refuerzan sus defensas. Hablar de lo que es una persona sería: "te has vuelto a olvidar de sacar la basura. Eres un desastre"; mientras que hablar de lo que hace sería: "te has vuelto a olvidar de sacar la basura. Últimamente te olvidas mucho de las cosas".
No hablar del pasado. Sacar a relucir los “trapos sucios”, no sólo no aporta nada provechoso, sino que despierta malos sentimientos. El pasado sólo debe sacarse a colación constructivamente, para utilizarlo de modelo cuando ha sido bueno e intentamos volver a poner en marcha conductas positivas quizá algo olvidadas. Pero es evidente que el pasado no puede cambiarse; por tanto hay que dirigir las energías al presente y al futuro.
Ser específico. Es una habilidad muy importante, ser específico, concreto, preciso. Tras una comunicación específica, hay cambios; es una forma concreta de avanzar. Cuando se es inespecífico, es difícil consiguir el objetivo comunicativo. Si por ejemplo, nos sentimos solos/as y deseamos más tiempo para estar con nuestra pareja, no le diga únicamente algo así: “No me haces caso”, “Me siento solo/a”, “Siempre estás ocupado/a”. Aunque tal formulación exprese un sentimiento, si no hacemos una propuesta específica, probablemente las cosas no cambiarán. Sería apropiado añadir algo más. Por ejemplo: “¿Qué te parece si ambos nos comprometemos a dejar todo lo que tenemos entre manos a las 8 de la noche, y así podremos cenar juntos y charlar?”.
Evitar las generalizaciones. Los términos "siempre" y "nunca" raras veces son ciertos y tienden a formar etiquetas. Es mucho mejor decir: "últimamente te veo algo ausente" que "siempre estás en las nubes". Para ser justos y honestos, para llegar a acuerdos, para producir cambios, resultan más efectivas expresiones del tipo: “La mayoría de veces”, “En ocasiones”, “Algunas veces”.
Ser breve. Repetir varias veces lo mismo con distintas palabras, o alargar la exposición, no es agradable para quién escucha. Produce la sensación de ser tratado como alguien de pocas luces o como un niño. En todo caso, corre el peligro de que le rehúya por pesado cuando empiece a hablar. Hay que recordar que.
Elegir el lugar y el momento adecuados. En ocasiones, un buen estilo comunicativo, un modelo coherente o un contenido adecuado pueden irse al traste si no hemos elegido el momento adecuado para transmitirlo o entablar una relación. Es importante cuidar algunos aspectos que se refieren al momento en el que se quiere establecer la comunicación:
  • El ambiente: el lugar, el ruido que exista, el nivel de intimidad, etc.
  • Si vamos a criticar o pedir explicaciones debemos esperar a estar a solas con nuestro interlocutor.
  • Si vamos a elogiarlo, será bueno que esté con su grupo u otras personas significativas.
  • Si ha comenzado una discusión y vemos que se nos escapa de las manos o que no es el momento apropiado utilizaremos frases como: “si no te importa podemos seguir discutiendo esto en... más tarde”.
Discutir los temas de uno en uno. No "aprovechar" que se está discutiendo, por ejemplo sobre la impuntualidad de la pareja, para reprocharle de paso que es un despisto/a, que no es amable,  que no es detallista, un olvidadizo/a y que no es cariñoso/a.
No ir acumulando emociones negativas sin comunicarlas. Ya que producirían un estallido que conduciría a una hostilidad destructiva y una relación poco saludable.

Bibliografía:
CIBANAL, Luís (2006). Teoría de la comunicación humana.
OLIVAR ZÚÑIGA, Antonio (2006). Fundamentos teóricos de la comunicación.
GALINDO, Jesús (2008). Comunicación, ciencia e historia. Mcgraw hill.
Knapp, Mark L. (1995). La communication no verbal : El cuerpo y el entorno. Ediciones Paidós Ibérica.


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